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January 07 Sobre el próximo album...Noel Gallagher espera que después de reunirse con su banda en el estudio, cosa que los Oasis harán este año, puedan editar el disco más ambicioso de su carrera.
De acuerdo a lo que el músico británico contó a New Musical Express, ya cuentan con cuatro “grandiosas” canciones que quedaron fuera en las sesiones de grabación de Don´t believe the truth, que podrían servir para el séptimo disco de estudio de la agrupación. Además, Noel habló de la renovación de sonido que busca para el próximo trabajo: “De un tiempo a esta parte, todo lo que he escrito tiene un sonido muy acústico, pero para el próximo álbum pretendo tirar la casa por la ventana y hacer algo verdaderamente lujoso. No hemos hecho eso desde el 'Be here now' (1997) y me gustaría contar con una orquesta de cien instrumentos, coros y cosas por el estilo”, dijo Noel. “Creo que desde Standing on the shoulder of giants (en 2000), intentamos hacer las cosas con solamente un bajo, una guitarra, una batería y las voces. Nada lujoso ¡Pero resulta que me gusta el lujo! Quisiera hacer un álbum jodidamente colosal (en inglés, textualmente “a fucking colosal album”). Buenoooo, ya tenemos a Noel piando sobre lo que hará en el próximo album... todo sea que le de la ventolera y decida regrabarlo por completo 5 días antes de publicarlo... January 03 Entrevista de Liam para la Rolling - 2000Han pasado dos años desde su última confesión, y Liam Gallagher - ávido consumidor de drogas, favorito de la policía, principal cantante del brit pop - tiene mucho que contar. Los chicos han vuelto, la priva ha desaparecido y, sorprendentemente, se impone una lúcida reflexión sobre el imperio de Oasis en los noventa. ¿Os preguntábais cómo era este hombre en realidad? "soy una persona bastante agradable", nos asegura.
Los perioditas le esperan. Liam entra sonriendo, "hola, ¿cómo estáis?", saluda con la cabeza, da la mano. Firma autógrafos en las Polaroids, se dirige a todo el mundo, habla animadamente de su bebé. Hasta sus andares asilvestrados han sufrido una modificación: ya no se contonea tanto, ya no mueve los hombros como antes. La tensión ha disminuido. Aparta la cerveza y el vino de la nevera y saca una lata de Red Bull. Esta bebida energética es la droga más fuerte que puede permitirse ahora que ha vuelto al circuito, dice. Selecciona una banda sonora poco sorprendente para la sesión fotográfica: Electric Ladyland, Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, Rubber Soul, Revolver. Los álbumes de los Beatles le dan pie para contar una anécdota sobre el collar "atrapasueños" de John Lennon, que recibió como regalo de cumpleaños de Noel. A Liam le encanta contar historias. Se pone de pie para interpretar la escena y su acento de Manchester es más cerrado que nunca. "Venía en una caja de cristal, pero yo quería probármelo", dice. "Así que una noche me puse ciego a beber y le di un martillazo. Las cuentas salieron rodando y pensé, 'joder, ¡el collar de Lennon!'. Ahora lo he vuelto a meter en una caja". Luego hace un relato reconciliador acerca de la salida del grupo de Bonehead y Guigsy, con abundantes de "respeto" y alguna pulla: "ha sido como una cagada después del curry". Y describe su nuevo álbum "un tanto psicodélico", propulsado por los bajos de McCartney, (canta) Damdamdududum, cuando lo que normalmente hacemos es Dududududu". Jura que a los Gallagher nunca se les pasó por la cabeza renunciar a Oasis. "Qué voy a hacer?" pregunta, y añade, "nunca me he planteado terminar con la historia. Estoy ahí, he puesto el motor en marcha y estoy deseando arrancar". Liam Gallagher es un hombre nuevo. ¿Cuando dejó de beber? Un mes antes de que grabáramos el álbum. Estábamos ensayando y pensé, "a tomar por culo. Quiero seguir. Quiero demostrar que no somos unos gilipollas de Manchester que pierden el culo por el dinero". Y es que, en cuanto me tomo una cerveza, ya pienso que Noel se va a ocupar de todo. Por eso dejé de beber de golpe, sin terapias ni hostias. ¿Es usted alcohólico? No. Aunque puede que... La gente cercana me hacía ligeras insinuaciones. Pensé que a lo mejor tenían razón. Al acostarme, ponía un vaso de Jack' Daniel's a cada lado de la cama como si fueran lámparas. Por la mañana, me inclinaba a la izquierda ( bebe de un vaso imaginario) y luego a la derecha. Supe en todo momento que lo podía dejar, pero es que me encantaba beber. Y nunca tuve una resaca. Eso era lo peor. Me despertaba, me encontraba bien y me tomaba otra. ¡Venga! Pero luego pensé que era una locura y no volví a beber más en toda la grabación. Fueron dos meses estupendos: me iba de paseo, hacía unas risas. ¿También ha renunciado a las drogas? Sí. Ahora soy padre. No me apetece... En mi vida ha habido un periodo en blanco y quiero que el niño lo llene. Tengo que cuidar de él y estar a su lado. Quiero tener la cabeza fría y hacer bien las cosas. Es increíble. Ahora me encuentro bien y consigo que me salga todo lo que quiero decir. Las giras son otra historia. Ya veremos. Hablando de Be Here Now, Noel dijo que se les fue la inspiración de tanto visitar al camello. Hubo mucho de esto (se pone el dedo en la nariz). Todo el día esnifando. La gente hablaba pestes de Be Here Now, pero yo creo que las canciones eran maravillosas. Puede que hubiese un exceso de producción. No era Morning Glory. Y Morning Glory no lo entiendo ni yo; lo grabamos en dos semanas, y cuando volví a mi casa de Burnage, tenía un brazo y una pierna escayolados y llevaba una escopeta de aire comprimido a la espalda. Llamé a la puerta (da saltos sobre una piedra) y le dije a mi madre, "ya estoy en casa. Hemos terminado el disco". Ella se me quedó mirando y me dijo (con acento irlandés) "¡Madre de Dios! ¿Pero qué coño de disco habéis estado haciendo?" (Durante las sesiones de Rockfield se produjo la pelea más tremenda de los Gallagher. Noel apaleó a Liam con un bate de críquet y Liam trató de derribar la puerta del dormitorio de Noel a patadas). La prensa ha conseguido, hasta cierto punto, demonizarles, informando de varios incidentes "conflictivos". Es el caso, por ejemplo, del viaje a Australia del año pasado tras el cual Cathay Pacific les puso en su lista negra por "comportamiento indigno y vergonzoso". Eso no tuvo nada que ver conmigo. Yo estaba dormido. O puede que tuviera una discusión por un bollo con una azafata. No quiso servirme. El bollo, digo. Habíamos pagado los billetes de veinte personas y lo único que pedí fue un puto bollo. Había una mujer en la misma fila de asientos que se estaba comiendo uno, y pregunté, "¿por qué se lo dan a ella y a mí no? Vale, pues que te den por el culo". Quizá no debería haberle dicho que se fuera a tomar por el culo, pero... en las giras, estas cosas parecen muy importantes. Llevas mucho tiempo fuera de casa, y piensas, (hace un chasquido con los labios) "joder, me encantaría tomarme un bollo de esos". En ese momento, es una cuestión de vida o muerte. Y yo estaba bastante despistado. Llevaba una barba muy larga, iba ciego y me detenían continuamente. Este tipo de historias le hacen aparecer como una especie de monstruo. ¿Se reconoce en ellas? No. Creo que hablan de otro Liam. Hablan de mi lado cabrón y grosero. Mi lado bueno lo reservo para mi familia. No pienso mostrar mi faceta más sensible. No leo los periódicos. Las pocas veces que los miro, me parece que salgo yo y me pongo malo. No puedo empezar el día de esa manera. Dejando de lado la prensa, ha habido una crítica más generalizada según la cual Oasis está perdiendo el contacto con la realidad. ¿No cree que al salir de la pobreza y convertirse, de un modo un tanto ostentoso, en una adinerada figura del rock, se ha apartado de...
(Impaciente por intervenir) Hay que amoldarse a los tiempos, tío. ... sus orígenes y de sus seguidores incondicionales? Estoy seguro de que hay mucha gente que piensa que hemos cambiado y que somos unos gilipollas de mierda. Esto me afecta mucho. Y además no es verdad, joder. Mira: la otra semana fui a un estreno con Patsy y Liz Hurley, porque ellas son amigas desde hace años, ¿no? Normalmente no vamos a los estrenos. Voy con James (el hijo de Patsy y de su anterior marido, Jim Kerr) al cine del barrio en Finchley Road. Pero Liz nos pidió que fuésemos, y como es una chica estupenda y va a ser la madrina del niño... No puedo pasarme la vida preocupado por la opinión que cualquiera pueda tener sobre mí. Ni siquiera por lo que opinen los fans. Cuando el cazatalentos Alan McGee descubrió a Oasis el 31 de mayo de 1993 en King Tut’s, Glasgow, advirtió inmediatamente que “en su fuero interno, el cantante ya se consideraba una estrella del rock”. “Me lo tenía muy creído”, asiente Gallagher. “Y eso es lo que hace falta. Procuraba vestirme bien. Me gustaban las zapatillas deportivas. Creo que todo empieza por los pies. Una vez que aciertas con el calzado, todo lo demás encaja por sí solo. Antes de formar el grupo, ya estaba convencido de mis posibilidades”. Se incorpora de un salto. Se imagina un encuentro en la calle con el adolescente que era. “Joder, qué pinta tan enrollada tiene ese tío. ¿A qué se dedicará?” “Trabajo de jardinero” “Menudo gilipollas. Yo creía que estaba en un grupo”. El primer recuerdo de Liam es que le pico una avispa en casa de su abuela en Charlestown, County Mayo, a los cuatro años. A lo largo de su infancia, el aire urbano de Burnage se alternaba con las vacaciones campestres en el pueblo natal de Peggy, su madre. “Son recuerdos brumosos”, dice. “Corríamos por el prado como locos, con un montón de primos”... Desde que era niño ha tenido propensión a los entusiasmos desmedidos: por los cereales Weetabix, por ejemplo. “Era un adicto. Me comía nueve raciones al día. Tres por la mañana. Tres al volver de clase. Otras tres antes de irme a la cama”. Su “lado sensible” permaneció muchos años en estado latente. Su madre le compró un violín, pero él tenía otras inclinaciones. En contra de lo que se ha dicho acerca de su poder de atracción, insiste en que tiene pocas novias, porque “no me daba la gana dedicarle más tiempo al tema. Yo quería irme de marcha con los colegas”. Entre esos colegas estaban Paul “Bonehead” Arthurs de West Point y Paul “Guigsy” McGuigan de Levenshulme. Jugaba al fútbol gaélico y al fútbol convencional. También practicó el boxeo durante un breve período, hasta que fue expulsado por el club al evidenciarse su falta de respeto por las reglas del Marqués de Queensberry: “un tipo que se llamaba Geoffrey Scholes me golpeó la nariz, así que me quité los guantes y le di una buena paliza”. Tomaba ácidos de vez en cuando – “es bueno hacer que el organismo segregue LSD cuando eres joven” – y tenía una especial afición por unos hongos alucinógenos que recogía en un parque, hasta que a los 16 años, descubrió su capacidad de frenar al borde del precipicio. Un amigo y él recogieron un saco de hongos y se los llevaron para compartirlo con su grupo habitual. Pero no apareció nadie. Liam se “infló a comer” y acto seguido tuvo una sensación alarmante: “Pensé, ‘se acabó, me voy al hospital’. Hablé con una enfermera y le dije, ‘mire, ya se que se va a rebotar conmigo, pero es que me he puesto hasta el culo de hongos y tengo la cabeza del revés. ¿Le importaría atenderme?’ Estaba alucinando, tío. Pero esto demuestra que siempre he sabido cortar una situación cuando era necesario”. Obligado a abandonar la escuela a causa de su más que probable fracaso en los exámenes, comenzó a trabajar en un vivero. Durante unas semanas, se dedicó a pintar vallas. Pero cuando el jefe le dijo que limpiase el retrete, enrojeció de ira: “A poco que tengas algo de... joder, de dignidad... no puedes hacer eso. No puedes trabajar en el cuarto de la mierda. Hice como Jimmy de Quadrophenia, me largué con la moto. Tenía que haber alguna manera de ganarse la vida que no fuese limpiando retretes”. Trabajó durante el invierno colgando letreros de neón en las fachadas de las tiendas y después fue albañil en la empresa de su padre, junto con el resto de sus hermanos. De ahí nace su apego a la música y al subsidio del paro. Fue un proceso gradual,. Al principio, cuando compartía habitación con Noel, su dieta obligatoria era el punk y The Smiths. Pero en 1987, apareció The Stone Roses con sus guitarras aceradas y su vocalista insolente, y Liam tomó una decisión. “Esto me vale”. Se “enchufó a la música de los sesenta”. A solas, comenzó a poner a prueba su imaginación. “Cantaba cosas de Lee Mavers y John Lennon, There She Goes y Across the Universe (canta) “Nada va a cambiar mi mundo”. Joder, daba el tono. Cantaba esa canción también como él. O mejor.” Cree recordar que en 1992, cuando sustituyó a Chris Hutton por Bonehead y a Rain por Guigsy, aún estaba empantanado en el estilo convencional del “indie de Manchester”. Pero Noel irrumpió es escena, con un puñado de temas originales, reclamando el liderazgo y obsesionado con ensayar. “Cuando canté Supersonic, algo cambió dentro de mí”, reconoce Liam. “De ahí surgió mi estilo y nuestro sonido propio. Joder, ya no éramos un grupo indie: "hacíamos rock’n’roll!”
A lo largo de este relato, apenas menciona a su padre, y no hace la menor alusión a la violencia padecida por su madre y sus hermanos, que por lo visto logró eludir por ser el menor con una diferencia de cinco años. “Sería una historia lacrimógena”, dice. ¿Perdió la fe? Algo así. Solía ir a misa con mi madre. Luego, cuando empecé a probar las drogas, lo puse todo en cuestión. Y ese rollo de mi padre… Ella quiso conseguir el divorcio, pero no se lo concedieron. Ya entonces, con 12 años, me preguntaba por qué. Le habían pegado. ¿Por qué no podía divorciarse? La verdad es que creo en algo, pero no sé lo que es. Es una afirmación curiosa. Ahí está la gracia. No quiero ponerle un nombre. Se echaría a perder. ¿Es algo que está en su interior o que viene de fuera? Está dentro. Tiene mucho que ver con la música. Además, creo en la gente. Creo en John Lennon, creo en todo lo que representaba. Es lo más parecido a un dios que me puedo imaginar. Estoy seguro de que era un cabronazo, pero además era buen tío. No te estoy diciendo que yo sea un hippy colgado con ese rollo de la paz y el amor. Pero tampoco lo rechazo. Eso es lo suyo, ¿no? Patsy sí es religiosa. La acompaño cuando va a misa. Pero no puedo evitar que me de un ataque de risa. No creo que a Patsy le haga mucha gracia, ¿no? No, pero entiende mi manera de pensar. También me dice que vaya a ver a James cuando canta en el coro del colegio, y yo voy, pero me siento un poco (se estira, baja la cabeza, mueve los pies)- extraño. ¿Odia la religión por lo que le pasó a su madre? No la odio. Respeto a la gente que cree en esas cosas. Patsy reza todas las noches. Al principio creí que estaba de cachondeo. Pero llevo con ella cuatro años y sigue haciendo lo mismo. Sólo creo en mí mismo y en el poder de… de los seres humanos, ¿me entiendes? Pero también hay que estar preparado para afrontar la parte más oscura. Estamos solos. Porque la religión es una guía, y si no lo es, tienes que ser lo bastante fuerte para saber cuidar de ti mismo. ¿Alguna vez piensa en la muerte? No, no me preocupo por el rollo de la muerte. No le gusta hablar de su padre, pero en el libro que escribió su hermano Paul, se destaca la influencia que tuvo sobre usted. Escribió que “la personalidad de su padre le afectó mucho psicológicamente. Su agresividad procede del odio que ha acumulado”. Seguramente es cierto. Sí que soy un poco impulsivo. Pero no sé si esto tiene que ver con mi padre. La verdad es que todo eso no me parecen más que simples chorradas psicológicas. ¿Considera culpable a su padre? No le culpo. Bueno: por lo que le hizo a mi madre, sí. Pero ya he repartido todas las culpas hace tiempo. En cierto modo le estoy agradecido. ¿Por qué? Porque mi madre y yo tenemos un vínculo muy fuerte después de todos los follones que nos montó. Yo tengo muchas cosas de mi madre: soy positivo y entusiasta, tengo empeño… y voluntad. Ella es una buena mujer, así que (da una fuerte palmada) soy una persona bastante agradable. ¿Recuerda cuando se fueron de casa de su padre? Sí lo recuerdo. Una noche, él se fue por ahí. Solía pasar varios días con sus… lo que fueran (el pudor le impide decir algo parecido a “ligues”) y mi madre nos dijo que había llamado a un camión de la mudanza. Pero él volvió. Al cabo de un rato, dijo que iba a salir otra vez a tomarse unas cervezas, y todos le animamos, “vete, pásatelo bien”. Nos pusimos a cargar las cosas en el camión, pensando que iba a volver en cualquier momento y que nos iba a pillar. Pero no pasó nada, y no le dejamos más que un colchón. Ya he superado aquello. Antes estaba resentido. Iba a casa de mis colegas, y cuando veía a sus padres tan contentos, delante de la tele, pensaba “joder, y yo tengo que aguantar esa mierda”. Pero ahora tengo una nueva vida y no pienso mucho en el pasado. Ya se habrá planteado qué clase de padre va a ser. Creo que voy a ser un padre estupendo. Porque tengo tiempo para los niños. Me gustan, y me apetece educarlos. Me llevo bien con James. Le digo lo que está bien y lo que está mal. Le enseño buenos modales. No quiero que tenga los míos. ¿Dice tacos delante de él? Intento no hacerlo. A él no se los digo. Pero si estoy viendo un partido de fútbol y suelto algún “joder”, le pido disculpas, y él me dice: (con voz muy digna) “lo entiendo, Liam: es por el fútbol. ¿Le perdonamos, mamá?”. El sabe que no tiene que imitarme. Está bien educado. Además, Patsy es maravillosa. Así es como voy a educar a mi hijo Lennon. Pero quiero pasármelo bien con él, no quiero ser duro. ¿Le da miedo que aparezca su influencia paterna? No. Nunca le pondré un… no me gusta ese… Nunca le pondré la mano encima. Yo no soy así, tío. Tengo demasiada conciencia para hacer esas cosas. Se comentó mucho que usted y Patsy se habían separado una temporada a finales del año pasado. ¿Qué ocurrió? Ah. Pues que nos tomamos un descanso. Sabíamos que no nos íbamos a separar. Yo estaba bebiendo mucho, y era un, joder… ¿cómo se dice? ¿Cómo se dice cuando no eres considerado, cuando no te preocupas de las necesidades de tu pareja? ¿Un egoísta? Eso es. Estaba cocido casi siempre, así que decidió dejarme hasta que me quitara la mierda de encima. Cuando la gente lea esto ya habrá nacido su primer hijo. Pero, ¿qué hace cuando no ejerce como estrella del rock?
¿Un día normal? Me levanto a eso de las siete. Bajo y doy de comer a los gatos. (Se anima) Luego los persigo por la casa. Me acerco sigilosamente (hace como si se deslizara junto a la pared, salta) “¡Grrrrr!” y se escapan. Sigo así durante una hora. Me sirve para hacer ejercicio y para que circule la sangre. Luego me siento a ver un programa matinal. A las diez, se levanta James y nos peleamos por la tele. Vemos unos dibujos animados. Luego me ducho. Hago unas compras, miro un poco lo que hay en las estanterías. Como en un chino. Toco la guitarra en el jardín. Pongo a los vecinos de los nervios. Meto a James en la cama a las nueve. Bajo a ver la tele. Me gustan las películas del Oeste. Hablamos un rato, nos vamos a la cama… y luego la hostia. Hace dos años que no doy un concierto, y hace cuatro meses que he aterrizado. Antes solía acabar en el bar, metiéndome en líos. Yo quería cambiar, pero la verdad es que no me quedaba más remedio, porque quiero que el chaval tenga un entorno agradable, y que no me vea como un zumbado. Será interesante ver cómo se comporta usted en la gira Pronto lo descubriré. Pero Patsy, James y el crío van a acompañarme. Vendrán cada dos semanas, y se quedarán otras dos. Noel y Meg van a hacer lo mismo. Va a ser cojonudo. Daré un concierto y luego me iré a dar un paseo con la familia. Va a ser maravilloso. A lo mejor, hasta sonrío en el escenario y hago chistes entre canciones. Nunca se sabe. Estoy empezando a ser feliz. Bueno, ya he sido feliz antes, pero también he tenido momentos… (baja el pulgar). ¿Cómo va su relación con Noel? Mejor que nunca. Es más estrecha. Ahora nos escuchamos, joder, y pasamos tiempo juntos. Antes no era así. Hace cinco años, no podíamos estar sentados en la misma habitación. No te digo nada de hacer un disco. Noel solía decirle a la prensa que Oasis me importaba tres cojones, porque siempre estaba bebiendo, así que pensé, “joder, voy a demostrarle que estoy totalmente comprometido con el grupo, y si eso significa que tengo que dejar de beber, lo dejo, lo dejo”. Él creía que no iba a ser capaz, y me preguntaba si había bebido. “Llevo dos meses sin beber”. “Bueno, ya volverás a la botella”. “Que no tío, que no”. O sea, que no estoy bebiendo. En cierto modo, debe de pensar que soy un cabrón. Además, hay una canción mía en el disco, y eso es algo nuevo. Se titula Little James. Por nuestro James. Es muy ingenua, pero es muy hermosa. Es grande. Se la puse a Noel, y me dijo, “Está de puta madre. Yo la compraría”. Yo quería hacerla acústica, pero el se empeñó en meter al grupo, y ha quedado un tema acojonante. ¿Es un logro para usted que Noel se la haya aceptado? Me alegré de que la escuchase y de que le haya gustado. Me viene bien, me da confianza. Pero me queda mucho por aprender. No tiene sentido decirle a Noel, “oye, tengo el principio de una canción”… Es lo que solía hacer, y él me decía que volviese cuando estuviera terminada. Insistía en que trabajase por mi cuenta. Así es como tiene que ser. Cuando se me vuelva a ocurrir algo bueno, me acercaré a él sigilosamente (a lo mejor está en el baño) se lo pondré al otro lado de la puerta y él dirá, “¿qué es eso?”. ¿Siempre ha tenido la tentación de componer canciones? Siempre he tenido el deseo de mejorar. Quería aprender a tocar la guitarra, por mi propia salud mental, para sacar toda la mierda y las frustraciones que tengo aquí (se señala la cabeza). Quería escribir letras para volcar todo lo que llevo dentro. Pero no era capaz. Ahora quiero seguir escribiendo. Hay quien asegura que Oasis es el grupo de la década. ¿Está de acuerdo con esta opinión? Me sentiría engañado si no lo fuera. Somos el grupo que más trabaja, el que tiene más éxito y el que más vende. Joder, damos emoción, música y un poco de bronco. Somos el grupo más importante. ¿Importante? ¿Por qué? Porque no nos limitamos a escribir canciones. Le tocamos las narices a la gente con nuestra música. Hay un elemento de puteo que es importante. La gente quiere algo más que música a secas. Yo también esperaba algo más de los grupos que me gustaban. Quería ver qué hacían y a quién le daban caña. ¿Mejoran la vida de la gente? Creo que sí… Yo creo que damos un mensaje a la gente: decid lo que pensáis y no tengáis miedo de las consecuencias. ¿Cómo se definiría a sí mismo como cantante? Creo que no tengo un registro muy amplio. Lo mío es gritar. Pero tengo emoción y alma. Soy un cabroncete con rabia, y eso me gusta. ¿Oasis podría ser el último grupo grande de guitarra? Sí… No, no puede ser… Siempre existirá el rock’n’roll. El día que se acabe, se acabará el puto mundo. Se que la entrevista es de hace 7 añazos, pero a mi me ha encantado, no se... creo que Liam es muy sincero y... no me imaginaba que al levantarse jugaba con los gatos... jejeje. En fin, la dejaré un tiempo y cuando salga una que me guste tanto como esta la cambiaré.
Ahí queda para los frikis como yo.
Ah y por cierto, Little James en acustica... mucho mejor seguro. |
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